Puyol y el optimismo ante las lesiones deportivas

En el partido contra el Benfica del día 2 de octubre de 2012, ganado por el F.C. Barcelona por cero a dos, lo que más llamó la atención de medios y telespectadores fue la terrible lesión sufrida por su capitán, Carles Puyol.

Una lesión espeluznante que sobrecogió a los espectadores

puyol lesion

En el lanzamiento de un saque de esquina, saltó por encima de un defensa con tal mala suerte que se desequilibró y, al caer, lo hizo sobre su propio brazo izquierdo, luxándose el codo por completo. Las escenas en televisión eran, desde luego, escalofriantes.

El hecho, además, resultaba doblemente funesto, pues el capitán recién volvía al terreno de juego después de otra lesión, esta vez… ¡en el pómulo! Tampoco es la primera vez que se rompe la cara Carles Puyol. Como dijo su entrenador Tito Vilanova esa misma noche, “las lesiones de Puyol muy normales no son”. Y así es.

Pero es que de las normales también las ha tenido, algunas le han costado cinco meses apartado de los terrenos de juego.

 

Uno pensaría que, ante tamaña colección de heridas de guerra, el carácter de Puyol podría volverse sombrío, o al menos el capitán caería en la desesperanza. Pienso, ahora mismo, en el frágil Messi de los primeros años, y aquel partido en el que volvió a romperse y se retiró del campo entre lágrimas. No de dolor, sino de amargura.

 

Sin embargo, la primera declaración de Puyol tras la lesión del codo fue “siempre vuelve a salir el sol”.

 

El optimismo como fuerza a considerar

puyol lesion

Si por algo más destaca Puyol (sin contar el fútbol) aparte de sus lesiones, es por la velocidad con la que se recupera de ellas. Normalmente, cualquier plazo que se da con Puyol queda batido por su fuerza de voluntad.

Curiosamente, al día siguiente del partido contra el Benfica, el médico del F.C.Barcelona, Ricard Pruna, presentó un estudio titulado “Aspectos genéticos y aspectos lesivos” en el marco de la nueva edición del congreso “Muscle Network Workshop”. En este estudio se analizan diferentes lesiones de jugadores profesionales y se apunta a que algunas variaciones en la secuencia de ADN podrían explicar la rápida recuperación de algunos deportistas, mientras que otros, por el contrario, parecen más propensos a lesionarse, y sus tiempos de recuperación se alargan.

 

Sin embargo, el propio Puyol confiesa (y eso corroboran colaboradores cercanos) su predisposición al sacrificio, a entrenar muy bien de forma regular, y a realizar intensos trabajos de recuperación. Y en esto, sin duda el optimismo es un factor clave. El estado mental de una persona generalmente optimista, o que ante un contratiempo suele sacar fuerzas de la flaqueza, está más concentrado en el ejercicio a realizar, no se desmorona, vence el dolor para volver al estado natural de su cuerpo.

 

La genética no podemos cambiarla, esto viene de serie.

Pero la actitud si puede forzarse.

Y este es un aspecto que cualquier deportista en la misma situación que Carles Puyol debería tener en cuenta a la hora de abordar su recuperación.

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