Más allá de los flashes

a gran mayoría de gente que practica deporte en nuestro Estado es gente amateur, que sale a correr, queda con sus amigos para darse una vuelta con la bici por los alrededores o dar una patadas al balón. En otra galaxia se encuentran aquellos que por hacerlo se hacen millonarios, ya sea por entrenamiento, disposición genética o X cuestión que se nos escapa a nuestro entendimiento.

Tras este escalafón estarían los que se pueden permitir vivir de ello, les da para llegar a final de mes, ir a competiciones internacionales, si se lo pueden permitir, y si ganan tener su minuto de gloria entre el gol de Cristiano Ronaldo y el de Messi. El deporte va más allá del fútbol, el baloncesto o el motor, que son sobre los que se ponen los focos, en nuestro caso el segundo y los terceros de una manera más secundaria.

14085651271_c9c3d8a070_zDía tras día escuchamos la gesta de algún deportista al que le han ido bien las cosas, le dedican minutos y minutos a su biografía, a lo mal que lo pasó de pequeño porque no le daba bien a la pelota, era muy canijo y sus rivales le curtían a patadas o como construyó su minibike con su padre.

En muchos casos a los deportistas les toca buscarse financiación por donde pueden y terminan pareciendo un hombre anuncio pero al menos les da para vivir. Pero qué pasa con aquellos de desviven de ello, los que no cobran a final de mes pero desempeñan sus funciones como el primero de los astros.

Son varios los casos de clubes o deportistas que o bien han tenido pésimos gestores o se les ha prometido una subvención que nunca ha llegado. En tal caso o se quedan colgados y cesan su actividad como los científicos cuando se les deja de pagar por una investigación, o en su defecto deciden moverse, buscar la simpatía de la población en la que residen pidiendo fondos con los típicos calendarios de desnudos o algo similar para sufragar su actividad.

Por eso nunca está demás acercarte a los partidos de los equipos de tu pueblo, comprarte una red de volley o apuntarte al equipo de combate medieval más cercano. Que aunque no brille tanto, ni se mueva tanto dinero, también tienen su encanto.